¡OH MON DIEU DE LA FRANCE! 

 

Ayer recibí el siguiente

revoltijo franco-hispano

que con carácter urgente

me remite un excelente

cantante del  Asturiano.

 

Estimado y cher amí:

Gijón es un mal village

comparado avec París.

Je me trouve al fín icí

después de un felíz voyage.

 

El francés, dans le moment,

c´est difícil de entender;

sin embargo, maintenant,

je parle mieux que Rostand

el autor del  Chantecler..

 

Je digo avec perfección

le chemise, la fourchette,

le café, le pantalón,

le chapeau, le saucisson,

le jambon  y  l´ommelette.

 

Les femmes todas de ici

por su chic me gustan trop

y si pasan pres de mí

les echo una fleur jolie,

y se hacen todas sirop.

 

L´autre jour en un trottoir

a una cocotte gentil

le dije:  Olé ya, bonsoir,

vaya una fason de andar,

rejolie, ¿quelle heure est´il?

 

Y sin molestarse pas,

me dijo: Mesié, las quatre .

¿Catre dices?  ¡Oh, la, la!

Y prenándola del bras,

fuimos juntos au  teâtre.

 

El beso es cosa habituelle,

on trouve muy natural

que en la rue, no importa quelle,

se besen la demoiselle

y el gardian municipal.

 

Aunque ton temperament

sea duro como una roche,

te aseguro que, al moment,

la galette, o sea, el argent,

salta sólo de la poche.

 

Hemos été en Luna-Park,

Moulin Rouge, Folies - Bergére...

¡cuánta femme singular!

Aquello es, mon cher, la mar,

por no decirte la mer.

 

A  Bolougne  y  a  Longchamp

con frecuencia nous allons;

allí lo beau y lo elegant

forman un jolie pendant.

(Hay también mucho pendón).

 

Comemos tres bon marché.

Aquí te sirven: ragout,

un peu de pollo, bisté,

fromage y marrón glasé,

todo por catorce sous.

 

Cependant la habitación

es reducida y mauvise,

duermo de mala façon

sur un catre sin colchón,

todo lleno de punaisses.

 

¡Oh patrie de Ravachol,

de grisettes y spormans,

de bandidos con faux-col!

¡Oh país  ou  l´espagnol

suele encargar les enfants!

 

Tout le monde a la estación

nos fue en masa a recevoir,

¡oh, mon Dieu!, cuánta ovación,

je pleuraba de emoción

agitando le mouchoir.

 

Aunque el prix no hemos gagné

al cantar el gran morsó,

obra del  maitre Rillé,

nuestra bona volunté

bien demostrada quedó.

 

Una linda medinette,

lo mejorcito de ici,

me ha trastornado la tete.

No digas rien  a  Juliette.

Hasta pronto,  mon amí.