CCANTIGA DE LA VACA MANSA  

 

Era una vaca enorme,

solitaria en la braña.

 

En un rayo de sol

cantaba una calandria;

y la vaca la oía

sencillamente mansa.

 

Todo el campo calló.

 

Y en un sueño, la vaca

vivió trescientos años

oyendo a la calandria.

 

Enramadas de yedra

florecieron sus astas;

se helaron en el viento

sus  dos hilos de baba;

se le durmió el paisaje

sobre los ojos de agua;

y sintió -mansamente-

que le nacía un alma.

 

Fue en mi niñez vaquera.

Yo recuerdo a esa vaca

entre la yerba verde

paciendo leche blanca.