AIRE DE ACORDEÓN

Y esas islas de tesoros

en la mar de los piratas,

con algas en la cintura

y estrellas entre las ramas...

 

Y esas sirenas, dormidas

en la mar de los piratas,

amargas de sal morena,

blancas de luna mojada...

 

¡Proa al viento, marinero!,

a la mar de los piratas,

hacia las islas encintas

y las sirenas amargas.

 

¡Ay, si yo tuviera un barco

de madera de guitarra!