Carmen Yáñez

 

Cinco  poemas

 

Pan

 

Un pan

no se iguala a otro pan.

Yo he comido ese pan.

 

Pan negro de siete granos,

pan blanco de hogaza, de miel, de ajo y de leña

 

Pan de Norrland

Pan de la tierras heladas

Pan de fuego

Pan chilote

Pan extremo de noble masa.

Amor de manos que le cuidan la textura suave

Pan de trigos

Pan de guerra

Sagrado pedazo de mendrugo

En la boca del hambre.

Pan de centeno humeante

envuelto en paños de blanco algodón

Pan del día caliente, en la alborada.

Pan tributo de la tierra.

Último manjar.

 


 

Secretos

 

Esos pequeños rituales cotidianos

Exquisitos. Destellos del sol.

Maravillosas chinitas de la palabra justa

en las penumbras

que se deslizan como una brizna

sobre los años.

 

Amar sin miedo

y poder contarlo.

 


 

Génova

 

Sólo el amor

detiene o se anida, entibia

se asienta o encuentra el lugar.

Sólo el amor

escucha los silencios,

los sonidos cadenciosos del preámbulo.

Sólo el amor

deshace los nudos

alza el velamen en la historia

suelta las cuerdas

une pedazos, borra la ausencia.

Sólo el amor

se eleva hasta el perdón.

 

 


 

Pequeña historia

 

Pájaros sin nombre  nacían

de su boca.

Árboles sin nombre

con los que  tropezaba.

Pero el hombre no era ciego

ni sordo

y sintió el graznido

la nota primigenia

El viento aportó el vendaval

y comenzó la danza de las ramas

De ahí las estaciones

y todo fue color.

La fiesta hasta el amanecer

su corazón colmado

la embriaguez  infinita.

 

Así  comenzó su escritura

el mudo.

 

Llovía a cántaros

de la tierra surgieron los seres

que hablaban por él.

 

 


 

Paz. Peace. Fred

 

¿Dónde encontraremos la palabra Paz?

De tan liviana se esconde

en la piel del mundo.

Sin embargo lo sostiene

de algún hilo.

Paz, no  es el silencio la respuesta

El silencio es peligro

mal presagio.

Paz

casi destello.

¿En qué lado femenino

restalla su sonido?

Paz, paz

de tan chiquita y frágil

casi impronunciable.

              Carmen Yáñez (Santiago de Chile, 1952).

             Sufrió cárcel y tortura en Villa Grimaldi, la casa secreta de la policía, durante la dictadura, pasó a la clandestinidad y, bajo protección de la ONU, se exilió en Suecia. Desde 1997 vive en Gijón. Como en el mandato machadiano, Carmen Yáñez ha hecho poesía al andar. Poesía que nace del camino recorrido desde Santiago de Chile (donde nació en 1952, en el seno de una familia trabajadora) hasta la ciudad de Gijón. Un recorrido vital que arranca en 1975 cuando desaparece en manos de la policía política de Pinochet. Vuelta del infierno de Villa Grimaldi (casa secreta de la siniestra DINA), permanece en la clandestinidad hasta que en 1981, vía Argentina y bajo protección de la ONU, toma el sendero del exilio rumbo a Suecia.

              Carmen Yáñez inicia en Suecia la publicación de su poesía. En 1982 publica el poemario Cantos del camino, y en los años siguientes irán apareciendo poemas suyos en revistas suecas (Signos, Ada, Invandraren) y alemanas (Viento Sur). Publica los trípticos Al aire (1989) y Remanso (1992). Y, desde 1990 y en la distancia, su poesía comienza a publicarse también en Chile, en las revistas Safo y La Garza Morena. Durante su estancia en Suecia participa en la creación de varios talleres literarios. Primero, el taller Lofche (1986-88). Después, Transpoetas y Madrigal, a los que sigue aún vinculada.

             Más que nostalgia, es la palpable presencia de una geografia nueva la que marca su poesía de estos años. La luz y su ausencia. Los inviernos blancos y los inviernos verdes. El frío y el recuerdo del calor. Sureña en el Norte, Carmen Yáñez encuentra en la lengua que se trajo de Chile su último refugio.

             En 1997 se traslada a España y fija su residencia en Asturias, en lo que ella misma define como una búsqueda de las raíces. Un retorno al territorio común de la lengua española que se plasma ahora en Paisaje de Luna fría (Ateneo Obrero de Gijón, 1998), balance de un camino imposible de desandar.