Carmen Nuevo Fernández

 

Carmen Nuevo

     

       Carmen Nuevo Fernández nació el 2 de agosto de 1966 en Avilés (Asturias). Licenciada en Filología Hispánica-Literatura por la Universidad de Oviedo inicia actualmente estudios de Doctorado en la misma Universidad. Ha sido finalista de los premios de poesía «Ana de Valle» y «Asturias Joven» de 2000. Ha colaborado en cuadernos poéticos y revistas culturales, entre otras, El crítico, (Madrid, 2000), Hablar/Falar de poesía, (Revista hispano/portuguesa de poesía, 2001), Palabras (Universidad de Lenguas Extranjeras de Luoyang con la colaboración de la Embajada de España, Xi’an, 2001). Igualmente ha publicado junto con el poeta Aurelio González Ovies Las señas del perseguidor (Avilés, 1999).

 

 

1

 

PÉRE-LACHAISE

We create the dawn.

        J. MORRISON

 

En Pére-Lachaise, la sombra de la rosa surge

entre los laberintos de la lluvia.

En Pére-Lachaise, el bálsamo envenenado brota

como un grito ante la densa niebla de la necesidad.

 

Cuando los unicornios persigan, de nuevo, los senderos

de los metales brillantes, las golondrinas alzarán el vuelo 

sobre el cloroformo.

Los príncipes, aletargados en su confusión, abandonarán

la ebriedad del zafiro, y hallarán la verdad de mármol,

que se oculta tras la ceguera.

Narcisos cruzarán los bosques, y, sobre la superficie pulida

de las prohibiciones, contemplarán, de nuevo, la trágica 

muerte en los retratos.

Cuando las elipsis alcancen la altura del arco iris,

y los buscatesoros nos conduzcan al lugar donde todo

ha estado desde el principio,

Proust despertará del sueño de cerámicas artificiosas

y de salones de té.

Como el estornino sombrío, vencerá la red púrpura

del tiempo.

Los emisarios del hastío rescatarán, de nuevo,

círculos mudables en interiores de cristal.

Cuando el fondo del océano inunde los crepúsculos,

los pianos derramarán fluidos de perfume sobre el que

llora su soledad en la vigilia.

Proust cincelará, de nuevo, sobre el aire, con iniciales

de símbolos, el soplo de las cenizas, la calidez

de las revelaciones.

 

En Pére-Lachaise, la sombra de la rosa surge

entre los laberintos de la lluvia.

 

Cuando los mensajeros de lo inaccesible abandonen

la espiral de la fiebre, el que creyó en el alcohol,

y amó volúmenes y puentes, vagará, de nuevo,

al caer la tarde, con marineros portadores de breviarios

y de nombres de mujeres melancólicas.

En las calles, el austro se engendrará entre acordeones.

El metro seguirá el itinerario de las balandras.

Tranvías rojos detendrán el temblor de dementes cuarentenas.

Tranvías rojos atravesarán los suicidios, y fructificarán

los lirios entre huracanes.

El que creyó en el alcohol avivará la llama de la girándula

entre los desdichados del día y de la noche.

Se abrirán ventanas de crisálidas hacia nuevas estaciones,

y, entre los desdichados del día y de la noche,

los poetas saciarán, de nuevo, su sed con miel silvestre

y fermentos.

 

Cuando los perímetros describan, de nuevo, sagradas

travesías a través de los desiertos,

los cultivadores de ágatas al cobijo de la intemperie

nos cautivarán con sus conjuros, en las lejanas orillas,

donde fluye la linfa salvaje.

Jim abandonará el sopor del sueño americano.

Jim hablará directamente con los dioses, y no será

necesario el teléfono dorado de Warhol.

El licor que consumió el pájaro primitivo cubrirá

la solitaria sombra del autostopista.

Los creadores del alba abandonarán geometrías calcinadas,

y retornarán por abisales compuertas.

Cada noche, Jim galopará junto al ángel de las visiones,

en la hora de la música.

 

En Pére-Lachaise, el grito surge

ante la densa niebla de la necesidad.

La sombra de la rosa, la sombra de la rosa

ante la densa niebla de la necesidad.

 

 

 

 

LA LEY DE NEWTON

 

Hoy he pronunciado palabras angostas: anémonas de piedra, ojivas, torres con nidos vacíos. Y el cerezo ha florecido.

Hoy he querido alejarme de fragmentos fríos y de inclinaciones como brocales de tristeza, y no he querido pronunciar arpa envenenada ni dolor, dolor donde florece tímidamente la muerte. Aunque sé que es tarde para decir reflejo múltiple de los faros o rebeldía en los arrecifes.

Aunque sé que es tarde para decir anochecer inmaduro, pájaro de damasco o destellos en el océano escarlata.

Hoy el cerezo ha florecido. Y quizás voces de ninguna procedencia digan padre. Quizás lo digan.

Y tu voz quizás brote de las viñas más blancas, de las leyes más puras.

 

¿Aún recuerdas la primera ley de Newton?

...Los cuerpos continúan, siempre continúan con velocidad uniforme en línea recta.

...Los cuerpos continúan, siempre continúan.

 

Hoy he pronunciado palabras angostas.

Sufren los instrumentos sin cuerda. Los ciervos huyen de las gavetas rotas. Un perfume de acacias y de números corre por la lírica apagada de los pavimentos. No cantan los mirlos sobre las zarzas ni sobre los voltímetros de lluvia.

 

Pero tú dices, ¿aún recuerdas la integral de la música, la matriz de la pureza?

 

Hoy el cerezo ha florecido. Ha florecido, quizás, porque Newton lo ha dicho, y tú lo has dicho,

 

...los cuerpos continúan, siempre continúan.

 

Aunque sea tarde para decir la luz inunda la vieja chimenea, y en mi corazón suenan objetos extraños como cartabones de música.

Hoy el cerezo ha florecido. Aunque sea tarde para decir.

 

...Los cuerpos...

   

 

3

 

SEGUIRÁN SU MARCHA LAS CONSTELACIONES

 

Esta noche, seguirán su marcha las constelaciones.

Y alguien, huyendo de la profunda gelidez del Ser,

abrazará el ámbar de una botella de whisky medio vacía.

Esta noche, alguien se cobijará en la inexistencia

y en los frondosos árboles de láudano.

Alguien se arremolinará en el letargo de la serpiente

y en la reminiscencia de la infancia amarilla.

Esta noche, alguien escuchará una letanía de adelfas,

alguien contemplará, en los muelles, el ópalo de las vicisitudes 

y la señal de los arbotantes entre la niebla.

Esta noche, alguien alzará su voz sobre la oscuridad

con palabras de aceite.

Esta noche, seguirán su marcha las constelaciones.

Juan Carlos Mestre

Las ilustraciones son obra de Juan Carlos Mestre

carmennuf@hotmail.com