Pelayo Fueyo

  Tres poemas de Parábola del desertor

 

 

C'EST NE PAS UN POÉME

                     {Baudelaire leyendo a Lacan)

 

Algunas veces siento que no he pensado nunca,

que el Otro me imagina para que yo lo piense,

para que yo lo invente detrás de estas palabras:

Lector; tú que has vivido: devuéveme mi nombre.

 

LA DUDA

Soy Hamlet, soy el príncipe

de una dinastía de fantasmas.

Para evitar la muerte

de todos los ratones de mi reino;

para evitar la intriga

-debido a mi nobleza-

no me he hecho drogar:

me han trasplantado el cráneo.

Tengo una calavera entre las manos;

no huele a cementerio.

Sí, me han hecho pensar:

¿Soy Hamlet o soy Yorick?

 

 

  

LOCUS AMOENUS

  

En los ojos de un viejo

he visto el aleteo jubiloso

de un gorrión, el empeño

del sol por barnizar una hoja

carcomida, las manos

de una mujer que tiende

la ropa de una sombra

pequeña.

En los ojos

de un viejo, la mirada de mis ojos

sin nadie, la licencia

de mis ojos sin nada en la tierra perdida.

Mi sonrisa lo anuncia por las calles:

no juzgaréis mi nombre ni mi invento;

habrá sólo un paisaje

sencillo, que en la noche

cubrirá vuestras voces, como un sueño.

 


Pelayo Fueyo; Parábola del desertor, Madrid, Hiperión, 1994