MARILINA RÉBORA

RETRATO DE VIEJO Y NIETO

(Domenico Ghirlandaio)

 

 

El niño mira inmóvil la cara del abuelo,
del todo indiferente al punzó de su traje
o al reflejo plateado del bien peinado pelo
o al fondo con azul del lejano paisaje.

Es la nariz violenta, ridículo modelo,
lo que el nieto no ha visto en ningún personaje
y que atrae la mirada de inquisitivo anhelo,
mientras posa la mano sobre el rico ropaje.

Delicioso perfil en su inocencia grato.
Delicadas facciones en brusca diferencia-
se han querido acentuar con uno, otro retrato-:


el del anciano, exento de mayores arrugas,
quizá para mostrar más la cruel excrecencia
de la nariz, asiento de vinosas verrugas.