Anfisa Osinnik

Renoir

 

 

 

A Renoir le agradaba alargar los ojos femeninos,

dar redondez a las mejillas y labios.

A Renoir le agradaba jugar con los cabellos de las mujeres.

Excelente pintor y magnífico sombrerero,

cada sombrero de sus cuadros grita:

¡Soy la naturaleza espiritual!

Cuando mezclaba en la paleta, carmín, cobalto y cinabrio,

cambiaba el aceite de óleo por solar,

el sol deambulaba por sus lienzos sin ceremonias,

sin sentir los marcos.

Cuando murió

el día fue gris, gris, gris,

o quizá no,

o quizá era de noche.

Pero pienso que el espíritu,

viendo su propio retrato

en los marcos del féretro pensaba:

Aquí está mi peor cuadro.

 

Renoir

 

Después el espíritu huyó

seguramente hacia el sol

seguramente a pisar los sombreros femeninos

seguramente a retratar ángeles

de ojos alargados

de redondas mejillas

de carnosos labios

claro los ángeles ahora

usan los sombreros;

a los ángeles les agradan

las naturalezas espirituales.