María Rosa Serdio

 

Treinta haikus

 

 

 

Este silencio

mejor que las palabras

sobre la escarcha.

 

 

Bajo la lluvia

La imagen de la vida

recién escrita.

 

 

Se paró el tren

Sobre el tiempo amarillo

la mariposa

 

 

La noche baja

Con vestido de brumas

Sobre los hombres.

 

 

Como un milagro

en el gris de la tarde

blanco ciruelo.

 

 

En la tormenta

abrumada de verdes

flor de saúco.

 

 

Amaneciendo

sobre el río del día

pasa tu nombre.

 

 

Paseo crujiente

el cristal de los días

cayó del árbol.

 

 

Solo las huellas

en este simpalabras

de la jornada.

 

 

La tarde bulle

en silencio de hormigas

horas de tierra

 

 

Estoy cerca de ti

bajo la luna llena

farol silente.

 

 

La vida rueda

en un campo de horas

La despedida.

 

 

Vuelve el camino

a mostrarme los pasos

Y canta un grillo.

 

 

Vientre de nube

viajan las esperanzas

sobre la arena.

 

 

La llamarada

de aquel ciruelo sabio

en la nevada

 

 

Árbol de sol

bailan cuatro pájaros

Luce el verano

 

 

Bajo la tierra

la semilla dormita

Late una flor

 

 

Planeta tierra

La casa que nos lleva

En su tiovivo

 

Un niño busca

La semilla del tiempo

Su corazón

 

 

Pelota con mar

Aquí donde vivimos

Sueña el delfín

 

 

Las luciérnagas

bailan en mis pupilas

Pasa una risa

 

 

Orilla eterna.

Esperando a la luna

en pleno día

 

 

Está la luna

Es tarde para el día

que sigue rumbo

 

 

Todo es ahora.

No preciso adivinar

otro momento

 

 

Pasan las horas

El ciruelo un reloj

que da las cinco

 

 

Buscándote,

he hallado tu silencio

en las manzanas.

 

 

Año del tigre

Era hermosa la noche

Habló el amor.

 

 

En la ladera

prímulas amarillas.

Y pasa enero.

 

 

Dulce helada hoy.

Triste sol de la tarde.

Paz de la nieve.

 

 

Hoy no es que llueva.

El cielo llora en mí.

Gracias al cielo.

 

 

Estos treinta haikus de María Rosa Serdio se colgaron

en la red a los veinticinco días andados

del mes de enero

de dos mil catorce.