Ricardo Pochtar

 

Antología

 

(1994 – 2013)

 

 

 

Lugar Diseminado

Clinamen

EL Tamaño de los Días

El resto del azar

 

 

 

                    

 

 De Lugar Diseminado

 

Estalla en la piel del agua

el guijarro

y lentamente naufraga

y del fondo van surgiendo

los anillos que acompañan su caída

y cada onda sucesiva huye

hacia una nueva dimensión intacta.

 

 

 

En el subsuelo sonoro

a ras de página

un sentido azaroso

se modula

un diapasón tenaz

escande la deriva.

 

 

 

Los espejos no son

huecos fortuitos:

todo refleja,

los árboles en la ladera

dicen las nubes

y la sombra

enumera los cuerpos

y los signos

no siempre disimulan

el mundo.

Sólo hay momentos

de quietud verdadera.

 

 

 

Alguien ha pintado un mar

sobre el silencio,

batalla de peces y reflejos,

pero no es allí

sino en la deshecha

trenza de la espuma

donde los colores crujen

y el silencio vuelve

a prodigar su ola.

 

 

 

PAVO REAL

 

Podría

con los mil ojos

de mis alas

podría

hipnotizarte

derramar

diminutos volcanes

en tu cuerpo

impedir

con mi plumaje

que cualquier otra

lluvia

te empapase

salvo la tibia

la impetuosa

lluvia mía.

 

 

 

HIPNOSIS

 

Ceremonia latina es la

sombra en la persiana

y es humo griego el que golpea

contra el vidrio hueco

del verano,

ceremonia turca es el

sonido azul

atrapado en la retina,

la blanda luz

que la cautiva.

  

 

 

EL CUERVO

 

Pequeño paraguas

de sí mismo

tan campante

ayer bajo la lluvia.

 

                           

 

 

                  

De Clinamen

 

Don es el agua que se

lleva los reflejos

y la otra orilla negra

en que los ciega.

Don la pregunta.

Don el combate necio

de los dados

y los dados mismos

derramados.

  

 

 

CLINAMEN

 

                                      A menudo también surgen ante

                                                nosotros unas formas que en

                                                realidad no son nada.

                                                 Cicerón, Sobre la adivinación, I, 8l

 

 

A veces vienen sesgadas

pero antes de resbalar

por la colina

algo que es una sombra

nacida de ellas mismas

o un fenómeno meteorológico

de la luz

sopla una leve brisa

de olvido,

se las lleva

al cementerio amable

de las formas

y allí las deja sumergidas

en cajas de algas transparentes

que ya no podemos

extraer de la memoria

porque la mano se desliza mal

por la geminación

de los reflejos

aunque en hilos de espuma

y voz de nadie*

los fantasmas sigan meciendo

sus señuelos. 

 * Paul Celan

 

 

RAPSODIA

 

Todas las noches serán

la misma noche

y el tiempo un vasto

tapiz donde los mismos

hilos urdirán

cada vez

seres distintos,

toda gota del río

un río distinto

y cada pez en el agua

un mismo pez

fingiéndose distinto

en cada anzuelo,

la misma llama volviendo

a encenderse en cada

vela, la misma muerte

intentando nacer

en cada vida.

 

 

 

Granos de arena

que eran instantes

titubeando

antes de saltar

al tiempo.

 

 

 

METÁBASIS

 

Hay en el mar seres

como insectos

y en el aire diminutos

peces esmaltados.

 

 

 

ALGUNA VOZ

 

A veces

raramente

en contrapunto

alguna voz

que la niebla

inscribe en falso

conduce

hasta el umbral

de la palabra

y en cada palabra marca

un territorio.

 

 

 

PAUL CELAN

 

Te huiste por las cintas

rápidas del río

- el agua y cuñas de

silencio al fin dislocando

tus palabras -

hasta la linde donde

se invierten los reflejos,

piedra y estrella

finalmente varadas.

 

 

 

La piscina en otoño

atrapa la hojarasca,

en la quietud de sus aguas

temblorosas

olvida los torsos del verano,

sueña peces.

 

 

 

POLVAREDA

 

Cuántos eclipses Omar

cuántos fulgores de potros

en la noche cuántas copas

de vino te harían falta

cuántas bandadas de

estorninos veladas a flor

de aire para que una mota

de polvo se vuelva,

digamos, venerable.

 

 

 

Hay un movimiento

animal

de la memoria

que es un

batir de alas

del olvido.

 

 

 

ARS POETICA

 

Durante mucho tiempo

una mirada

una mirada sin más

que cuando ya no soporta

el pulso de las cosas

vira sencillamente

a las palabras.

 

 

 

LA ESCUCHA

 

Nadie puede saber

cómo ni cuándo

crujirá la casa

en el pulso errátil

de las vigas.

 

Nada está entero:

ni siquiera ese último

horizonte de silencio

que se quiebra

en súbitas carreras

de metrónomos

como extrañas voces

conocidas.

 

Siempre hay pisadas

animales sembradas

en el musgo de las tejas

pasos perdidos

que regresan

calladamente al infinito.

 

 

 

Los trozos de la vasija

y el dios de barro

que se desmorona

a cada instante,

flechas perdidas

en la batalla

del asombro.

 

 

 

Toda poesía está

escrita en una lengua

extranjera:

la espalda reluciente

de un canto de sirena.

 

 

 

 

                      

De EL Tamaño de los Días

 

 

 

LA VOZ

 

Si aún quedara tiempo

y no este istmo seco

y quebradizo,

si no se rompiera

cinco minutos antes

del miedo,

la voz preguntaría

por qué este paisaje

mutilado,

por qué estos puentes

que han ardido,

ahora frágiles

embarcaderos,

muelles tiznados

donde sólo atisbar

la lumbre de la voz

en la otra orilla.

 

 

 

AMERS

 

Cuando se va haciendo tarde

y la aguja de la brújula sigue

sumida en su tenaz sueño

de aceite, al marino le toca

observar las líneas de la costa,

algún indicio en las montañas,

el color de ciertas nubes

a cierta hora del día,

pero ¿en qué costa del cielo,

cuáles nubes, a qué hora?

 

 

 

ESCALA

 

Si persistes

seguro que tropiezas

con un ángel

que no sube ni baja,

un ángel cojo,

de ala rota,

uno de esos ángeles

ociosos

que se quedan

para ver qué pasa,

para ajustar a lo sumo

algún peldaño,

para dar de beber

a los agnósticos.

 

 

 

QUE NO

 

Hoy por hoy, querida, no recuerdo

hasta cuándo se pescan las lubinas,

por dónde vienen los vencejos,

perdona, vida, si me enredo,

si aún no sé justo a qué hora

se oye el canto ruin de las sirenas,

por qué lloran, con qué olas respiran,

para qué enamoran a la espuma:

me faltan las causas, las primeras,

la razón de todo esto no me llega,

ahora mismo el mundo se me escapa.

 

 

 

VOCATIVO

 

En el amor, amor,

enmudecemos,

no porque esté

en nuestro deseo

– qué de cosas

podríamos decirnos –

sino por un hiato que

hay en las palabras,

un istmo de fiebre

y de ternura

que la voz no logra

atravesar.

 

 

 

LAS DOS MITADES

DEL TIEMPO

 

Entre objetos que tuvieron

su día de gloria

y ahora dudan

el reloj se bambolea.

 

Un temblor tenue

bajo el párpado

marca la cifra blanca

de sus pasos.

 

Desde la otra parte

del tiempo la esfera

lagrimea su otra mitad

de hora falaz enrojecida.

 

 

 

MALAISE

 

Algo sucede

en la temperatura

de los nombres,

algo turbio

en la argamasa

de las letras,

tienen malos sueños

las palabras,

la tinta, querida,

desafina.

 

 

 

DETALLES

 

Natureza é partes sem  un todo.

                                   F. Pessoa

 

 

Recuerdo una calle,

recuerdo el bordillo roto

de una acera.

Recuerdo partes

que no serán de un todo.

A veces el sueño fragua

una ciudad

que son muchas ciudades.

La memoria es más humilde:

nunca recuerda

una ciudad entera.

 

 

 

SANTAS APARIENCIAS

 

La mañana parece blanca,

la luz, una esfera de agua,

parecen plumas las nubes,

por suerte todo parece

sin el esfuerzo de ser.

 

 

 

EL TAMAÑO DE LOS DÍAS

 

Los que escriben

de siglo en siglo

calendarios de piedra

o de cuentas de papel

- dóciles norias

para los cuatro

o cinco elementos,

si me apuran –

¿cuándo saben

los signos y las horas?

¿cómo aprenden

el tamaño de los días?

 

 

 

ERKLÄRTE NACHT

 

De noche los semáforos

seducen a las calles,

les muestran fugazmente

un lila vedado

en las esquinas,

invierten los colores,

los derraman,

pero al amanecer

se les mezcla en falso

la baraja:

una escaramuza del rojo

con el verde,

ámbar donde queda

atrapado un automóvil,

arena donde se seca

la tinta de los pasos.

 

 

 

DON DE SÍ

 

...thee, my half, my all, my more

       J. Donne, Sapho to Philaenis

 

 

Todo lo que le dictes

a mi ausencia,

lo que le digas a mi olvido,

lo que le seas a mi nada.

 

 

 

TRUCO

 

Ésta es mi sucia baraja mal partida,

éstas mis flores trapicheras,

mis monedas de canto clandestino,

mi viejo dinero deslavado:

no me pidan que pierda ni que gane,

hay más fichas varadas

en la pez de mis bolsillos,

nombres que eran propios y se borran,

cosas mudas y grises que amanecen.

 

 

 

LA VASIJA

 

Mientras los bordes

no coincidan,

Dios, nos necesitas:

en mitad de tu gloria,

en pleno nombre

nuestras rudas vocales

te hacen falta.

 

 

 

ESGRIMA

 

 

Cada mañana,

en pleno desayuno,

libra un breve combate

con el ángel,

pero enseguida lo derriba

y tiene que pedir

un ángel de refresco:

urgentemente,

antes de que se le quemen

las tostadas.

 

 

 

IMPULSO

 

¿No subimos acaso para abajo?

                             Trilce, LXXVII

 

Cuando el fuego

de bengala

se ha extinguido,

fiebre de luz

hecha ceniza,

su impulso sigue

subiendo por la noche,

como una estela

hacia delante,

como una estrella fugaz

equivocada.

 

 

 

ALERTA

 

 

¿Quién tensa

el arco

de la pregunta?

¿Qué boca

desmenuza

lo que el oído

cree escuchar?

¿En qué molino

de silencio oímos

lo que no se deja

pronunciar?

 

 

 

SABER PRECARIO

 

 

La certeza es una duda

de la que sólo sabemos

el naufragio.

 

 

 

 

                      

De El resto del azar

 

 

 

FUGIT

 

Pero hay segundos

tercos, querida,

huellas insumisas

al oficio de las horas,

cuerdas tenues

que no pulsan

los días ni los meses:

en esas notas puras

que se quedan, amor,

nos va la vida.

 

 

 

JANELA

 

Por la mañana

le bailan un poco

las ideas,

la mirada entonces

se libera,

acerca la frente

a la ventana,

son golpes mínimos,

pequeñas vibraciones

indoloras,

pero le bastan:

cree que por dentro

el vidrio tierno cede,

que el mundo

a sus espaldas crece.

 

 

 

ELEGIDOS

 

Evidente como el Sol,

la existencia de Dios.

       (de la prensa local)

 

 

 

Aunque no necesita

que lo vean,

sólo a unos pocos

les ha concedido

la ceguera.

 

 

 

 

AHÍ LOS TIENES

 

Están llegando

unos pájaros tan distintos

que no se sabe cómo vuelan:

son oblicuos

tienen alas sesgadas,

su deporte en el cielo

es diferente.

 

 

 

Cuando cierres los ojos

y en el bicielo de los párpados

creas ver un punto rojo

clavado en la relojería celeste,

casi un rubí,

sabrás que ése es Mercurio

y tú este niño desvelado

que sale al fresco del balcón

y escucha el vaivén

de los trenes cautivos en el puerto

y algo en su memoria anota

ese sonido que cierra el ciclo

de la noche,

la acidez del grano derramado,

el arcano oxidado de las grúas.

 

 

 

Qué más entra

en la amalgama

del sexo

y de los sueños?

¿Cómo sucede

esa materia?

¿Por cuántas chispas

de yesca y pedernal

se pierde la gracia

de la noche?

 

 

 

TAL PARA CUAL

 

Pasa un niño de la mano

con el dios que le ha tocado,

un dios mal afeitado

que va fumando de lado,

el niño pide regalos,

su dios todavía no sabe

cómo calmar los deseos

del niño que le ha tocado.

 

 

 

SOSPECHAS EN EL PARQUE

 

Cualquiera puede verlo:

ése no es un pedestal

y ése de arriba no es un ángel,

los ángeles no aterrizan así,

y eso que hay ahí apenas es

un montón de escombros,

pero lleva tanto tiempo

arropado por árboles reales,

por pasos que realmente

chirrían en la grava,

por verdaderos números romanos

que la gente lo respeta

y los niños incluso le toleran

los balones que cuando el aire

se oscurece ya no vuelven.

 

 

 

Se calla tanto  el desierto

porque algo quiere decir

en un lenguaje distinto

quizá con viento y arena

tal vez con otro silencio.

 

 

 

Es fácil perder el alma

y no volverla a encontrar.

Mejor es comprarse otra

para poderla olvidar.

Con su rebaño de almas

el cuerpo sale a pasear.

 

 

 

JÁNICA

 

Dentro de esta cara

hay otras caras:

no, no son máscaras

- a veces hablan, las máscaras,

pero nunca lloran realmente,

ni se ríen -

éstas son caras de verdad,

caras apretujadas que apenas

caben en el cuenco tibio

de la cara:

a veces ríen  o lloran

o esas cosas,

pero nunca se les escapa

una palabra.

 

 

 

Cada palabra exige

su hoja en blanco,

cada huella de luz

su oscuridad.

 

 

 

BAJAMAR

 

 

Por la playa

en bandada

las gaviotas

siembran

una nevada

horizontal.

 

 

 

¿Cuántas veces

hay que golpear

una chispa en el vacío

para que quepa

una sola vez

en la mirada?

 

 

 

EL RESTO DEL AZAR

 

En un mundo de

dados obedientes

¿cómo sería

el resto del azar?

 

 

 

De noche el cielo

parpadea:

tampoco él sabe

si mañana

el mundo volverá

a existir

tal como era.

 

 

 

Un instante no es el tiempo,

sólo una voz encendida

que regresa a su silencio.

 

 

 

¿Del amor,

cuando te toca,

qué prefieres:

el abrigo que te da

o la intemperie

que te quita?

 

 

 

TEDIUM

 

El tiempo es la eternidad

que va cambiando de piel,

cuando se apaga la tarde

la piel gastada del tiempo

está más cerca de ti.

 

 

 

Empieza a clarear.

Pasan los estorninos:

un cardumen violáceo

cruza de este a oeste.

Mi soledad

está fuera de lugar.

 

 

 

RENDEZ-VOUS

 

Después de la ola negra

del sueño y del atisbo

de ola clara de la aurora,

la ola exacta del dolor

que llega intacta.

 

 

 

EROS URANÓS

 

Solo aclarar

que en aquel cielo

tú y yo

no éramos más

que una cometa fugitiva

con una historia de cordel

por dirimir.

 

 

 

ESTACIÓN MARINA

 

Hay una estación

del mar

no sé si cruel o avara

en la que por un azar

de la resaca

el mar, labio indeciso,

se niega a pronunciar

la orilla.

 

 

 

PETIT BATEAU IVRE

 

Con paso incierto

la idea se embarca

en la palabra:

como un reflejo de luna,

cabecea en la ola.

 

 

 

 

EMBEDDED HAIKU

 

Las primeras hojas

ya revolotean por la acera.

Así que era verdad:

un gramo más de otoño

y se caían.

 

 

 

A QUIEN CORRESPONDA

 

Soy un pequeño país,

no tengo nada que exhibir,

mis fronteras son dos caras

de la misma moneda,

cuando pasan los bárbaros

sé cómo esquivarlos,

mi estrategia es abismal:

me echo a rodar mundo abajo

y con un poco de suerte

ni siquiera queda cicatriz.

 

 

 

APNEA

 

En cada sílaba

la palabra

intenta respirar.

 

 

 

Esta Antología de Ricardo Potchar

 ha sido depositada en la Red

a los veintinueve días andados 

del mes de enero 

del  año 

dos mil 

trece

.