Jesús Aparicio González

 

 

 

Con distinta agua

 

Antología

 

 

 

              

 

 

CON DISTINTA AGUA (Aranda de Duero 2003)

 

EN EL CENTRO DEL AGUA

está el germen del fuego,

la palabra que bebe

en lo oscuro su sueño.

 

En el vientre del mar

el silencio se mueve

y en su fondo va abriendo

la palabra que crece.

 

La palabra madura

bajo tierra en la noche

mientras su luz espera

al gallo que la nombre.

 

Ya se eleva su forma

cual ciprés entre nieblas,

llama al cielo esa lanza,

toca un punto una estrella.

 

Allí encuentra sentido

y alguien se hace su dueño,

clara y breve la vive

sin dejar de ser sueño.

 

 

RESURRECCIÓN

 

Un instante después de haberse muerto

se le abrieron los ojos asombrados

por una inusitada luz.

Sembró sobre la nada

su equipaje de cieno

y se sentó a esperar

en brazos del silencio

las rosas de otro mundo,

ebrio de claridad.

Recobró el tiempo azul de su infancia

y no bajó de allí.

 

 

EL PEINE

 

Tan callando se van

mudando los cabellos

en gris, ceniza y nada.

Pasa el peine sus púas por diversos

amores, desamores, trabajos y placeres,

ausencias sentidas y presencias consentidas,

llantos ocultos, risas fingidas, todo melancolías

y nada va quedando

en ellas si no son

residuos vanos de memoria enferma.

Pasa el peine y cumple surcos nuevos

para abrir previo hueco

a nuestra horizontal estancia.

Pasa el peine por nuestras desgreñadas cabezas

y no nos hemos enterado

de lo que vale.

Al fin y al cabo, nada .

 

 

DOS ESCENAS, UN MISMO FIN

 

La anciana en su butaca

pasa inmoble las cuentas del rosario

bisbiseando el rezo

mientras revive el pensamiento instantes,

fotos en blanco y negro,

de su acabada historia

para que pase el tiempo.

 

Yo en mi sillón, aislado,

releo fiel un libro de poemas

recontando sus versos

mientras el pensamiento sobrevuela

el cine de mis sueños,

lo que está sin hacer,

para que pase el tiempo.

 

 

LA GRAN NOTICIA

 

La gran noticia es ésta :

que detrás del latido,

en su silencio,

la vida empieza.

 

Alzado por los sueños del ciprés

un cuerpo ya celeste

proclama con secreta claridad

que hay un principio, otro lado,

que vence a la noche.

 

La gran noticia es ésta :

que la ceniza alumbra

una estrenada primavera;

que la piedra ya es ala

 y le ha crecido un cielo nuevo;

que cayó la palabra, fue semilla

y el ángel la recibe

trascendida en música.

 

 

No cabe la esperanza en un sepulcro:

la piedra cede, estalla con los sueños

en pascua de relámpago y silencio.

El sepulcro es la casa de la nada,

no habita en su vacío tu futuro.

Y saliste al jardín con tu otra piel,

la que no es envoltura, barro, abrigo,

ese blancor desnudo de la Luz

que no extraña al Amor ni a la Vida

pues es tan sólo Amor, tan sólo Vida,

piel de estrella y mar resucitada.

 

 

 

EL SUEÑO DEL LEÓN (Guadalajara 2005)

 

  

Ni seguir esperanzas ni parar por el miedo,

cruzar el valle como

ese lento león

seguro con su presa

entre los dientes.

Atrás los vanos juegos de cachorro

saltando  tras la rama desgajada

de un árbol seco.

Atrás esos ilusos rugidos juveniles

queriendo controlar y alimentarse

con la varita mágica

caída de una estrella.

Atrás las garras rotas

de una noche de ingenua y torpe lucha

contra ídolos de mármol.

Sin deseos

ni temores,

despellejando el último horizonte,

descansar sobre el polvo del camino

y dormir en lo oscuro hasta que llegue

la buena muerte.

 

 

No hay hombro con hombro. Lejanías

nos hielan en el día que se pierde.

Huérfanos sin espejos, hombres solos

que no  encuentran sus ojos ni sus manos

para salvar al otro, el invisible.

Aislados en un trono de apatía,

despegamos del mundo hacia la nada.

 

Pero

en nuestro respirar silente y quieto

aún golpea la luz y abre el color.

En azul sobrevuela una esperanza :

hay una hora para las palabras.

 

 

Obsesionados con la medida y el número

de las horas y las olas

de los versos y los besos

vamos luchando por la vida

gestionando el miedo y sus fracasos.

Tiempo y mar, poesía y amor

dan su complicidad para hacer cosa cierta

esa absurda intención de citar a la muerte

a las ocho de la mañana

el veintinueve de julio

cuando cumpla cien años,

conservando en el peso sesenta y cinco kilos

a una temperatura ambiente

de veinticinco grados.

 

 

Tú fuiste corza esquiva huyendo por el bosque,

yo era ese águila triste que te perdió en lo oscuro.

Tú fuiste una alta nube de muy variables formas,

yo era ese viento terco que al seguirte te alejaba.

Tú fuiste un nido abierto a cualquier ala nueva,

yo era un frío castillo celoso de su musgo.

Un día el alfarero rey mezcló corza y águila,

viento y nube, castillo y nido, e hizo el mundo.

Ahora somos al tiempo una encendida vela,

dos vidas reunidas en una misma luz.

 

 

Una mosca perdida en casa ajena

condenada a la soledad

por los últimos días del invierno,

vulgar y esencialmente inútil,

busca huir del futuro que le espera

¾más aburrido y triste que el presente¾

golpeando la transparencia gris

de una húmeda ventana

tras la que ve a su única esperanza:

la luz artificial de una farola.

 

Entretanto malvive y vuela

ensayando y perfeccionando

un monótono y monacal zumbido

que es su más bello canto.

 

¡ Ay, cuánto se parece

su costumbre a la mía!

 

 

He inventado un juguete

con el que regalarme para pasar el tiempo

en las tardes lluviosas

y frías del invierno,

un juguete hecho de

nada

que crece mientras juego.

Consiste en inventar

otra vez lo que es viejo.

Invento una palabra

que dibujo, releo

y salgo a luzantar por los caminos.

Invento dos historias y las mezclo

casando a Blancanieves y al flautista

y el resto no lo cuento.

Invento sin descanso mi otra vida

vagando en un jardín que cuido mientras sueño

y veo que se llenan de musgo las paredes

que horado con mis dedos.

Invento el agua de esta fuente

mientras bebo

                                   y soy otro.

 

 

Pañuelo y palabra

dan vuelo a una paloma.

Adán fue soplo sobre inerte barro

y yo me vuelvo al barro en breve soplo.

La vida al fin se explica

desde la magia.

 

 

Sumergido en un sueño el hombre pasa

y eternamente queda a nuestro lado

el ángel.

 

 

Pasa la vida y yo

sin arrancarle un fruto

al árbol que sin pájaros

espera al leñador.

No se detiene el tiempo

a indultar mi torpeza

para sembrar palabras

que deshielen la nieve.

Mientras resbala el año

entre olvidadas lunas

considero mi estado,

la nada en que me pierdo.

 

 

 

 

LAS CUARTILLAS DE UN NÁUFRAGO

(Ediciones Vitruvio-Madrid 2008)

 

                                                              Miserable el momento si no es canto

                                                                                            Claudio Rodríguez

 

 

Mi pupila despierta con la sed

y acierta a desandar las luces no cantadas.

El tiempo de la espera es hoy fecundo

en arpegios y no se escapa

ninguna golondrina

sin su beso.

Abrazo cada instante, así me impulso

con los sueños para mover la roca

y salir con el rostro encendido

como el más bello de los pájaros.

Por mis venas aún corren amapolas.

 

 

En lo alto del muro un pájaro dormido.

Le defiende del ruido la sombra de una nube

que vuelve del invierno para cerrar la tarde.

 

 

TIEMPO DE DOLOR

 

No podemos dejar pasar el cáliz,

llega y crece en el mundo a cada instante.

Vallejo lo bebió y Jesús y todos

somos regados con la sangre del martirio.

El tiempo de las lágrimas forma parte del río

que intentamos nadar sin conseguirlo.

El tiempo de cristales bajos los pies desnudos.

El tiempo de la escarcha y la cebolla.

El tiempo herido por las garras del tigre,

despedazado en los colmillos de las hienas.

El tiempo de las cárceles y de los cementerios.

Y no se nos permite volcarlo sin beberlo.

Pues una vez bebido tiene premio:

el tiempo de la espina nos entrega

sus rosas blancas.

Es necesario para que haya estrellas

y las estrellas junten su luz

y hagan el cielo.

 

 

EN LA PLAYA

 

Para llenar mi tiempo han buscado mis ojos

el sueño de una playa. He gozado del agua

sobre mi piel desnuda y lamido la sal

sobre la piel amiga. Levantado castillos.

Luchado con las olas.Y me he dormido solo

al ocultarse el sol, bajo estrellas sin nombre.

La vida es breve. Un instante de arena.

Un instante de mar.

 

 

SOBRE EL PAPEL

 

Sobre el papel dispongo mi campo de batalla

mis divisiones y el cuartel del enemigo,

mi iglesia, mi taller y el tablao de la fiesta.

Sobre el papel construyo mis barcos, mis jardines,

hago el amor y guardo mi pureza,

doy custodia y altar a mi secreto.

Sobre el papel soy junco flexible a todo viento,

león dorando garras

entre amapolas,

diamante oculto, polvo de oscura biblioteca.

Con un papel voy a mis soledades

y de mis soledades vengo con un papel.

Trozo de mar nevado en el que dejo

fugaces huellas.

En el papel, la vida.

De todas sus mentiras queda una,

la única que cuenta de verdad:

el punto que inaugura el silencio.

 

 

Los posos del café al secarse.

El agua de la fuente

y el agua de la fuente con el vaso

y el agua de la fuente con el vaso de mi madre.

El viejo molino de otros veranos.

El metro de las once sin María.

Una palabra reescrita

sobre su huella.

Nada es lo que era.

Una verdad no dice hoy

lo que ayer imponía.

Un hombre al despertar

cae sobre el espejo

y no se reconoce.

Nadie es igual

a sí mismo.

 

 

No cortes los claveles con tus manos.

No persigas al tigre con fusil.

No subas al balcón con tus dictados.

No construyas tu casa con diamantes.

No quieras que te alaben crisantemos.

No ordeñes el zumo de las palomas.

No investigues quien mira desde el cielo.

Y siéntate a la sombra de esa nube

que fundaron los versos que callaste.

Hemos nacido para ser felices.

 

 

Frente a mí hay una grieta en la pared

que separa oficina y biblioteca

y detrás de la grieta pasa un río

y el río lo atraviesa una barca

en cuyos remos suda un hombre alegre

por llevar frente a sí  la mujer que ama.

Y ese hombre es mi doble. Y la mujer

quien lee emocionada este poema.

 

 

Se ha secado la hierba

que ayer mordiste

y el ramo de uvas por venir

no lleva vino.

Cierra los ojos y verás

la estrella clara, leve y limpia

que te crece aun dormida

en tu centro.

Aquí y ahora

te invita a su mesa

un sol descalzo.

 

 

He dormido profundamente

esta noche, sin sueños.

He despertado ante una luz

desconocida, sin recuerdos.

He encontrado un papel

sobre mi mesa, sin palabras.

Estoy mirando desde mi balcón

este campo tan ancho,

desnudo y sin caminos.

La nieve lo ha borrado todo.

Un manto de pureza

te abre un mundo virgen

para crear la vida.

 

 

Qué tarde más hermosa.

Las flores del almendro

escriben su primera

canción. El agua ríe

celebrando el deshielo

y hace nuevas las fuentes.

Una brisa suave

da un impulso a las torpes

alas de un gorrión chico.

La vida se despierta.

Estirando los sueños

sobre la hierba húmeda

repaso mis amores.

Voy al sol de los últimos

silencios de febrero.

 

 

COSAS QUE NO VERÉ

No veré a la montaña

abrirse y darme paso,

no veré a ese ciruelo

florecer en diciembre

y no veré al águila

velando en mi jardín.

Pero he visto a una hormiga

cargando con un pétalo

de amapola.

Lo he visto todo.

 

 

MI OTRO Y YO

Yo digo: casa, árbol, río.

El otro quiere oír:

chalet, jardín, piscina.

Yo digo: aire, tierra, agua.

El otro quiere oír:

avión, París, champán.

Yo digo: silencio, los dos, rocío.

El otro espera:

orquesta, multitud, estrellas.

Cuando yo digo claro

el otro escucha oscuro.

Quiere mi mano

desnuda, limpia, morena de sol,

abrazarle el guante

de hielo.

 

 

Al aire de los bosques

has preguntado dónde

canta esa fuente

en la que has de beber.

Un guirigay de hojas

extrañas te contesta.

Te anega un mar de ruidos.

Si escuchas te confunden.

Si hablas nadie entiende.

Si miras nada sabes.

Con silencio en los ojos,

con tiempo, sientes que

el polvo del camino

está bajo tus pies.

 

 

LA FLOR DEL AGUA

 

Era la noche.

La piedra estaba ahí

esperando la flor que la horadara.

Y vino cargada de luz el agua.

 

Una primera gota

se rompió al chocar

con su vacío

y su silencio.

Y la piedra

                        ahí.

 

Mas siguió

una eternidad

de agua

abriendo

su camino.

 

La piedra sigue ahí pero distinta.

Una última gota completó su sueño:

la flor del agua.

La misma agua.

 

 

CITA PERDIDA

 

Siempre dejamos

un puzzle por hacer,

una palabra por decir,

una caricia que inventar.

Eso que hemos negado

cualquier tarde nos llama y busca con sus ojos

-reflejos del ayer

                             huido-.

Y cerramos los nuestros

esta vez obligados a copiar

esa antigua ceguera con que nos premia el miedo.

 

Con la insistencia de una condena

a la vuelta de alguna esquina nos sorprende

el golpe de esa cita a la que no acudimos.

 

 

DE CÓMO LA FUERZA DEL AMOR PARTE UNA NUEZ

 

La busco, todavía

no ha caído del árbol.

La espero, pinto el cielo

con tintero de hierba.

La miro, se va haciendo

familiar a mi mano.

La cojo, la comprimo

con el alma, sin miedo,

cuidando que no salte

y huya y la pierda. Cruje.

Se me abre y me relajo.

Le arranco el corazón.

Se deshace en mi boca.

 

 

INÉDITOS

 

No estaba Dios.

Lo supe al advertir

que mis muertos, huidos, ya no me contestaban.

Tras la puerta que suponía el cielo

las estrellas faltaban y el silencio

no dejaba crecer las algas verdes.

No estaba Dios.

                            Por los rincones de mi cuarto

busqué y sólo encontré polvo donde ayer fui feliz.

En mi interior, voraz,

la serpiente engordaba con mi desasosiego

faltándome manzanas y palabras.

 

En el espejo, sólo mis cenizas.

No estaba Dios.

 

 

UN PAPEL ARRUGADO EN LA PAPELERA DE PESSOA

En el camino de piedrabrava a las arenas

perdí mi bolsa de canicas azules,

malvendí los anillos que el amor buscaban

y quemé los cuadernos que escribí desde el sueño

de burlar a la muerte.

La vida es un paseo corto y accidentado

donde continuamente vamos perdiendo cosas

insignificantes, innecesarias

como la vida misma.

 

 

EN RAMA VACÍA

 

Apoyado en las nubes que pasaron

espera crear lluvia solamente

haciendo un cuenco con sus manos limpias.

Contempla esos instantes de luz nueva

que ofrece un sol verdugo en sus ocasos

mientras entona su canción e insiste

en esperar del cielo una respuesta.

No se mueve ni cede ante el viento

el que ocupa esa rama vacía.

 

 

AL FIN

 

que algún día

se acabará la arena

en esta playa de mis pesadillas.

Al fin

desearía despertar

en un campo de olivos

un verano sin moscas

con toda la eternidad por delante

para dejar escrito

con la sangre del lirio

cómo pasan las nubes por mi vida.

 

 

Vivir, eso sería una aventura terrible

                                         Peter Pan

Para ser algo hay que cambiar la voz

y hablar alto y claro.

Para ser alguien hay que irse de casa

y andar otros caminos.

Mas de mí no esperéis más que el silencio

que se sueña en la silla de un teatro.

No voy a hablar. Me guardo mi palabra

para otro ángel náufrago que espere

completar una estrella.

No me deis un bastón ni atéis mis zapatillas.

No voy a caminar. Mi camino es esa nube

que descansa en la torre del castillo

un instante tan sólo sin dejar

ni gota de su cielo.

 

 

HÁBITOS

 

Saboreo una fruta lentamente

como si fuera la última que cae del paraíso.

Poner el corazón a la sombra de un beso

multiplicando el oro de su sed.

A escondidas buscar otra agua, exprimir el limón

en las profundidades del espejo.

Devorar la luna, plantarse

en el centro de un sueño con los ojos abiertos.

Escribir nuestras falsas comas

detrás de largos silencios.

 

Son esos pocos hábitos persistentes e irrenunciables

con los que damos plantón a la muerte.

 

 

LOS JUNCOS

 

Los juncos en las charcas de mi infancia

eran más verdes, firmes y atrevidos:

la esperanza, su savia renovada;

la insistencia en mirar siempre hacia el cielo

afilaba la punta de sus lanzas;

y el sueño daba lunas más redondas

donde grabar canciones de otras aguas.

¡ Qué sencillos y alegres esos juncos,

felices en las charcas de mi infancia!

 

 

LOS DOS CAMINOS

 

Si puedes no escribir

lo que te dice el río

cuando enreda sus algas

en uñas de tu sueño,

despierta en tu trabajo

ordena los papeles

cuida el pan de tus hijos

vuelve a casa y no escribas.

 

 

FIESTA

 

Mana la piedra

un secreto pequeño

e infinito, amanecida

leche iluminando

un verso de domingo.

Esperanzado brote

que de la nada quieta

hizo rayo y vuelo,

desvelada palabra

imprevista que despierta

todos los verdes.

 

 

UN NIDO NUNCA MUERE

 

Un nido nunca muere.

Se hace alma

con el alma del árbol

y lo arranca de sus límites

y despega buscando su otro sol

y lo conduce al agua primigenia

y cuando el tiempo da la vuelta….

ese pájaro que abre

por primera vez

sus ojos asombrados

acarrea en el pico la semilla

de lo que será

un bosque.

 

 

DOLOR DE HUESOS

 

Los dedos de una mano me molestan,

por dentro las hormigas se han comido

el tuétano y la ausencia de lo blanco

pincha, clava, perfora hasta la piel.

Siento este dolorcillo en los huesos

como una llamada de auxilio

pidiendo más oxígeno, más agua,

más helechos, más río que llevar

a la mar que será piedra de cielo.

 

 

EL JUICIO ETERNO

 

También el hormiguero como el padre

por aquella pisada de la infancia.

También esa amapola y el amigo

porque no la escogimos para el ramo.

También el ropero, la compañera,

por torpes al doblar una camisa.

También el que ahora lee, como el hijo

por lo escrito y no escrito imaginado.

Vivimos en un juicio permanente.

¿Quién habrá que nos salve?

 

 

UNA VERDAD

 

Sépalos verdes, pétalos de azul,

eran cual el de la fotografía

de un libro de botánica, su tacto

como un imaginado terciopelo.

Estudiada naturaleza.

 

Pero me atreví a conocerlo

y acerqué, inclinándome humilde,

empático y curioso,

mis ojos a su luz;

lo exploré con mis dedos

y aprendí que también -igual que yo-

tenía sus cosquillas.

 

Descubrí la verdad: que ahora a nada

de cuanto había visto y leído

se parecía.

Ahora es nuevo y distinto y único

mi lirio.

 

 

MADRUGO…

 

Madrugo para encender el día a todos y

llevo a mis hijos al colegio y

abro la oficina y

suplo con mi sonrisa el desdén del compañero y

pago los cafés y

reparto el correo de los otros y

pongo la mesa y

doy de comer a mis abuelos y

acompaño a mis padres al médico y

hago la compra del día siguiente y

repaso la lección con el pequeño y

voy con mi mujer al cine y

regalo un verso a quien de noche me plagia y

hablo con Dios en sueños y….

 

 

Tengo entre algodones

a mi gen egoísta.

 

 

DEBERES

 

El día tiene sus urgencias

-los mismos lunes rutinarios-

y el hombre baja en ascensor vacío a la calle

seguro de cumplir su tarea.

 

Todos lo hacen, sin distinción de oficio

sin que el cargo les libre de la danza

por tiempos repetida.

Para después, la música y la letra.

La vida tiene sus deberes.

 

El poeta  al final de la jornada

sube el pan y olvida el periódico.

Para más tarde

-noche oscura, casa sosegada-

el poema.

 

 

Por el río, en seguro descenso,

un pájaro con resplandor no escrito

cruza y desaparece.

Ninguna de sus plumas

nos apuntaló el sueño.

 

Nuestros días perdidos

-pétalos de volar secreto-

son como sombras que lastran

el agua evaporada,

las nubes por venir.

 

 

TRASPIÉS

 

Desde ayer una idea

defiende su desnudo

sin luz que la encarcele.

 

Te incumbe y se me escapa, en cada nueva

caída, hacia el olvido.

 

No coordino la mano y mi deseo.

No sé

atarme los zapatos

y eso me impide acercarme a ti.

 

Cuando quiero y no puedo

me piso las palabras.

 

 

JERUSALÉN

 

Jerusalén te abre sus piedras, sus olivos.

Te ha buscado para ser palabra.

Su luz te mira y te interroga desde

un alba que es memoria

de cuanto no has vivido.

 

Un ciempiés negro y ciego

se arrastra por la piedra quemada,

centinela en las ruinas

de la Jerusalén doliente.

 

 

EN EL DESIERTO DE JUDÁ

 

Nada son los tesoros

que han tentado al hombre.

Es esta roca toda

la herencia de Salomón,

este mar de arena

la gloria de David,

de este inmenso erial

tan sólo, somos reyes.

 

La mano del beduino

exprime una piedra

sobre la sombra huida

que arrojó al abismo

los tesoros de Adán.

 

 

El libro Con distinta agua,  de 

Jesús Aparicio González,  ha sido

depositado en la Red a los  

dieciocho días andados 

del mes de marzo

del  año 

dos mil 

diez

.