Gabriel Otero

 

 

Sueños de Caín frente al espejo y otros poemas

 

 

 

 

SUEÑOS DE CAÍN FRENTE AL ESPEJO

 

 

1

Caín durmió

después del asesinato

se soñó habitante

de tierras extrañas

se vio labrando desiertos

pletóricos de cadáveres

se imaginó fundando ciudades

con infiernos de plomo

y cielos de hielo

se sintió entraña

del becerro de oro

luego despertó

y su culpa

le hizo reptar eternamente

hacia el destierro.

 

2

En este valle

construimos la ciudad

creamos símbolos

dioses imaginarios

y uniones perecederas

para elegir la muerte

coronamos con laureles

a los herejes

nos creímos redimidos

por el aire respirado

y entonces

irrigamos la tierra

con la sangre

del hermano.

 

 3

Esta tierra

es de nadie

de ninguno

 

cabe

como terrón

en la cuenca

de los ojos

 

esta tierra

no es

talismán

ni futuro

 

esta tierra

sólo

es polvo

que enturbia

el mirar.

  

4

Y después

de tantos años

descubrimos la república

y encendimos fuegos artificiales

el odio era el perdón

y el júbilo nuestra embriaguez

amanecimos con una resaca

de los siglos por los siglos

desde ese día

vagamos por las plazas

visitamos las ruinas

del sepulcro de Abel

extrañamos los cerros

los cuarteles

y aquella maravillosa

purga cotidiana

de la guerra.

 

5

Salve rey estado salve

tú que nos diste la paz

tú que erradicaste

nuestro afán de exterminio

tú que dicen reinarás

en el valle

por los siglos de los siglos.

  

6

Caín

patrono de nuestra fe

escúchanos

padre nuestro

que vives en esta tierra

que la hipocresía

nos sustente

que nos guíe

la venganza

que seamos

siempre

tu exquisita

estirpe.

 

7

Te creíste patria

la bienaventurada del mundo

decías usar el cielo

por sombrero

te enorgullecían

el monótono chisporrotear

de tus yunques

y las orgías sangrientas

en tus campiñas perpetuas

patria no te sonrojes

no eres exacta

como cantó el poeta

eres el odio

inconfesable

que cada uno de tus hijos

lleva adentro.

 

8

En este infierno

sacrificamos a los corderos

y no hay redención posible

para nuestra maldita sangre

somos seres esculpidos

por muñones leprosos

tenemos hambre de infamias

y la rabia nos consume.

  

9

Arrodíllense

en nombre de la paz

quien cometa la osadía

de levantar la cabeza

será decapitado

como antaño

y no sólo eso

su cerebro se asoleará

en la plaza cívica

para que la gente

le escupa

y por supuesto

escarmiente.

 

10

Queda erradicada

el hambre por decreto

queda proscrita la existencia

de las usuales lacras de la sociedad

y el buen decoro

niños lombricientos o descalzos

madres solteras ganosas de ser madres

maricones pasivos o activos

borrachos sociales o consuetudinarios

ninfómanas de convicción

swingers por aburrimiento

pobres destinados a ser pobres

curas pensantes o piadosos

y cualquier oficio y profesión

de índole delictivo o libertario.

 

11

Necesité

poseer tus secretos

quise

oler tu esencia

y me marearon

los hedores

de sangre y mierda

¿cuánto tiempo

habré de esperar

para no palpitarte?

¿cuánta gente

todavía se esconderá

los días enteros

en los espejos?

  

 

 

OTROS POEMAS

 

 

16 DE NOVIEMBRE

                            En memoria de los jesuitas asesinados

 

Sabia hiedra medular

sin espinas

anónima amante del cielo

sin lunares

vuelca a la sed tus arbustos

salpicados sin tristeza

no llores no

los chacales se astillaron

con tus ramas

 

 

EPITAFIOS

 

1

Di que volverás sentada en la cúspide de un río

di que traerás el ala de un ángel

di que envolverás al frío del viento

di que cobijarás de humus la palidez de mi rostro

di que resucitaras las cenizas para que broten gusanos

 

 

2

Para Mamá

 

Mírame mientras puedas

observa como deshago la calidez de mi tumba

tú lloras yo río

poblemos estas fronteras infranqueables

mi frigidez quebranta el sonido de un cristal

tu letanía posesiona los ecos de este rectángulo

mírame mientras puedas

antes que las palas oxiden a la tierra

antes que la tierra pulverice estos maderos.

 

 

3

                   Para Papá

 

Aquí duermes

en este colchón de hojarascas

a tu lado canta el maquilishuat

y tu cuerpo se ha moldeado con la teoría de Colón

aquí ves hasta el alma de las nubes

y tu mirada cuestiona a los pájaros

aquí duermes tal como siempre quisiste

para que las serenatas anidaran en las flores

para que el agua se eternizara

en los rincones de tu tumba.

 

 

4

Fue la neblina repetida

la que me hizo buscar el ombligo de las flores

fueron las aguas estancadas en el turbante de las conchas

las que me hicieron estampar sílabas ebrias

en el esqueleto del mar

fueron los astros a veces justos

quienes me exilaron a escribirte

desde la cofradía de este arrecife.

 

 

5

Guardo tus restos

en una cajita de cerillos.

 

 

6

Dices que lloro cuando naufrago

en las algas del jardín

dices que capturo a una ola

en las ondulaciones de la cama

dices no esperar más

de las ranuras del secreto

y un beso se fuga de la cripta de tu boca

 

 

7

Te vi en el borde de tu lecho

asqueabas la viscosidad verde de la vida

querías convertirte en polvo agridulce

y te fuiste.

 

 

8

Vivo en el extremo de una aguja

hago piruetas en el cosmos

pinto mímicas de los diluvios

una gota de aceite pasa.

 

 

9

Sólo pudimos escondernos

en una espiga de sal.

 

 

10

No necesitas ocultarte

a lo mejor estás en algún lugar del horizonte

a lo mejor te atreves

a desenvolver tu túnica

a lo mejor encajas

tu grito en mi yunque

a lo mejor me miras a los lejos

empuñando una dulzaina de guadañas.

 

 

11

Ha muerto este lánguido mosaico

de besos coronado

ha muerto la estadía de la noche

encerrada en un rectángulo

ha muerto el vuelo de los pájaros

has muerto tú

he muerto yo

proclamemos nuestro epitafio

en un fragmento de lápida corpórea.

 

 

HOMENAJE

                   Para Gris

1

Si alguna vez muero

esconde mis perversiones

tira mis epigramas

conviértelos en piedras de río

hereda las canciones

que nunca escribí

 

2

Recuerda mis intentos

por dormir subyugado

a tu sonrisa vertical

 

3

Oh

la delicia de probar

el ojo de la existencia

el ritmo de tu gemido

la cadencia del tantra

si alguna vez muero

que tu templo

sea mi tumba

 

4

Si alguna vez muero

voy a volver

para cantarte

mi absoluto

imaginario

 

voy a volver

para hacerle

genuflexiones

a tu sexo.

 

 

SOL QUE REPTA EN EL VIENTRE

 

1

Llena de azotes

al sol que repta en el vientre

inhala su arpegio de colores

suplícale al gemido

que eleve su espalda

toca la campana de su paladar

muévete como un péndulo

que arremolina en el lago

pierde tu pubis

en la solemnidad de este acto.

 

2

Quiero pensar en tus curvas barrenadoras

para que la penumbra siga cuajando versos

 

quiero adivinar tu desnudez violácea

para cantarle a mi reina mineral

 

quiero desvestir a tu feria de pigmentos

para disfrazarme de lengua y lamer tu gula

 

quiero deglutir a tu amor perverso

para posesionarme de estertores en la noche ebria.

 

3

Señas

huellas de agua

en tu loma rizada

el dedo hurgando

en tu cofre de líquido

la lengua delincuente te recorre

y escala el escalofrío.

 

4

Pulpa sedosa

clamor del pozo

capturo la inundación

de tu pradera henchida

me rebotas en la cara

tu hambre de valquiria

y ahí está la boca

vagando salada en tu crisol.

 

5

Velo a la deriva en tu carne

a los tifones violentándose al salir

tu cadera transitada por espasmos

y mi nariz escrutando su latir. 

 

6

Tus labios afelpados

se despojan de su marea

descienden salivosos

por la cúspide de un tronco

delinean los tatuajes

incontenibles de las venas

se engolosinan

de semilla las comisuras.

 

7

Es como un mito luminoso

el enjambre que ansiaba el hambre

un racimo de uvas en cresta

un camino de vellos en cuesta

me nutro de tu cuerpo

como se alimenta

un animal en lo desnudo

sin tapujos

levita la punta de la lengua

el tiempo no cambia sigue

y yo te sigo escudriñando.

 

8

Ungirte de helado

tomarte de lado

relamerte costilla a costilla

gritarte piel a piel

hasta que los poros

enrojezcan.

 

9

Sudor fundido

en un solo de violín

temblor gemido

en los muelles de la cama

la noche cunde

en el cuarto

después enlazados

dormitamos.

 

10

Te toco a tientas

este nocturno en las olas

tu torso en la arena

las estrellas como esquirlas

el arrullo de la mar

la brisa las palmeras

los dedos

y todo lo demás.

 

11

Remojar

el dedo medio

en tu manglar

entretener

con el índice

a tu almendra

sujetarte

con el meñique

y el pulgar

curiosear

hacerte terminar

con el anular.

 

 

 

La presente edición electrónica de

Sueños de Caín frente al espejo y otros poemas,

de Gabriel Otero

ha sido depositada en la red a los

dieciocho días andados 

del mes de noviembre

del  año 

dos mil 

seis

.