Carlos Piera

 

Selección de poemas

 

 

 

Versos
Antología para un papagayo

De lo que tiene como si fuera
Religio

No recogidos en libro previamente, incluidos en la colección Apartamentos de alquiler

 




[De “Versos”]

 

 

MUJER EN DOS TIEMPOS

 

Ha pasado la flor del aire,

las calmas espesas del sur. Ha tenido las piernas

sacudidas de olores, caladas

por un éter fugaz y anunciador. Aspira

el aire como asiéndolo cuando imágenes rojas

de poniente le vienen del horizonte al vaso.

                                                                        Porque la figura del deseo como

un verso dura más que el tiempo que condensa

y después, en estos prostíbulos tristes,

renace a veces, rígida y fugaz como un verso,

sin futuro, sin esperanza como un verso, rígida.

 

 

NABÍ

 

 

                                                                           O el intelectual: Fecit sibimet umbraculum ibi, et

                                                                           sedebat subter illud in umbra, donec videret quid

                                                                           acciderit civitati (Jonás 4, 5)

 

Mira sucediéndose el mar y las olas más cerca,

mira (y desconfía de la erosión) sus límites. Mira las ciudades costeras,

la contraposición más simple, el elemento, la anulación de antónimos, el orden.

De noche es cuando el cielo se mueve y hay leyes humanas en astros. Sujeto

a las cuerdas del sol, a los azules de aparente violencia, nombraste

cuál había de ser tu tierra, tu cuidado

donde vivir y en qué corrales ácidos tomar el pan y el agua con la calma del

                                                                      [mediodía. Elegiste.

Ardía el día agosto por causas remotísimas.

Dejaste las leyes de noche, jamás vigilaste

veinticuatro horas. Luego, corrompiéndose en verdes y grises el pan y las aguas,

entre dos implacables planos paralelos alzaste

un sombrajo, Jonás, y esperabas.

Cómo pediste ayuda, sentado allí, sentado, y todo para

que ardiera una maldita ciudad como tu piel quemada, donde tanta

mutación en un solo oscurecimiento

confluía.

 

 

[De “Antología para un papagayo”]

 

                                                                                            Ya florecen los árboles, Juan,

                                                                                            mala seré de guardar  

 

 

La nostalgia del bien. Del mal,

que seguía guardado dentro.

Del bien, pues, que las cosas pasan. Del mal que seguimos,

un adiós que dura una vida,

contenido como un ratón.

Es poeta quien no perdona. Tener esperanzas

es un tenaz recuerdo como todos los mayos,

verde y gris, donde esperan

(según, previsto azar, quebrando

vacío y solo las cortezas,

mayo mismo es su propia

desmemoriada conmemoración)

otras tristezas y otra vez canciones,

por solidaridad, por poco tiempo,

nuestra contribución.

 

 

A UN AMIGO CUYA LABOR QUEDÓ EN NADA

 

a harder thing

than Triumph

W.B. Yeats

 

La habitación que alumbra

la lámpara a tu lado

brevemente vacía

mientras tiran tu casa

mostrará tus recuerdos.

Ni esa mirada dejan

que llegue a tus acciones.

Material de derribo,

tu dignidad no es tu silencio ahora

sino el silencio de antes que trajo este silencio.

 

 

PASTOR LLEGA, DESCUBRE EL MAR

 

Puedes volver atrás, dejando aquí una huella de cenizas.

Puedes pero –¿cómo decirlo sin rubor?– nada será lo mismo.

Esto es como una muerte: desde ahora,

vivir en una orilla, en una patria, en una

rebanada de tierra.

Puedes echarte a andar, de lado a donde seas extranjero,

mentir allí, decir que has naufragado,

hecha tu casa inalcanzable y cálida

por una tempestad que a pesar tuyo

nunca existió.

Puedes quedarte aquí, pasar a ser un loco.

Pedir que no le pase a nadie más, que aprendan

que aquí hay un mar, viéndote tiritando.

Puedes quedarte aquí, boquiabierto en la lluvia.

Boquiabierto en la lluvia, puedes quedarte aquí.

 

NINFA

 

De lo que no tenéis.

Hecha de lo que no tenéis, decretada imposible.

De que el árbol retoña y vosotros y yo no sabemos.

De lo que no será y lo que se teme.

Hecha de lo que debo huir. Sola. Invisible,

no ya de la ciudad, de cada uno,

no me ayudará el monte, no me devolverá la muerte, y sigo.

Si un momento olvidada en la retama

me hacen querer ser árbol, Dafne, o algo,

Casandra, hermana mía, como la destrucción,

sé que debo seguir. Que este dolor que tengo es mi venganza

inevitablemente, dada como las flores

por lo que no tenemos: lo poco que ellos lloran

por mis mares de llanto.

Mi llanto por lo que no puede dejar de ser.

 

 

RAMBLA

 

Lo que hay abajo es poco

más que lo que hay arriba. En esa dirección

dejamos sin embargo de aspirar a la huida.

Y no es el sol:

es el lugar del sol.

Y no es el mar, es la humedad del mar.

Y no es el cielo, es un estanque de aves.

Y no, para el viajero verdadero

una luz amarilla resume una ciudad.

Y eso es saber amar: no el mar, sino eso

que no es el mar al eje de un viaje de regreso.

 

 

 

 

[De “De lo que viene como si se fuera”]

 

 

UPSTATE

 

Voy a aprender, ya viejo,

desastre de los iroqueses,

el después de la indignidad:

un habla postalcohólica

para mención de muertes, no derrotas,

no batallas, no pérdidas,

propia de fuente efímera

que en lugar desecado

nombra constelaciones

de un cielo frío, duro y anterior a la escuela

y sostenido por los iroqueses.

 

 

RETRATO

 

(Con J.V.F. y R.S.F.)

 

Solo y sin sol, sin sexo y sin sintaxis,

rebatido por vientos hoy anécdotas,

naturaleza es hoy que le tiemble la mano,

hoja que cae con árbol y no sirve de hoja.

Le queda querer ver. Le haría falta

un autofoco, aparte de otras prótesis.

Imágenes de lo que debe ser y, por afuera,

cuando lo arreglen y lo dejen fijo

podrán jugar con él los niños, algo

mejor que ser voluta, casi tanto

(los juguetes se van perdiendo en las mudanzas)

como el vilano que un viento insensible

lanza hasta que se pierde en línea recta.

 

 

ERIZO

 

Por unos ojillos vivos

pago dieciséis mil púas.

No puedo esconderme, sino

fingir que no tengo ojos.

Muero si no engaño; a cambio

no sirvo para pelota.

 

 

[DE “RELIGIO Y OTROS POEMAS” ]

 

 

PRIMER MISTERIO

 

Lu, sílaba simiente, motivo de la lengua,

hacia ti no se va: se vibra. Surges

y no hay aquí ni allí.

 

 

                       *

 

El aire te es lo que la arena al oro:

tu lugar natural.

 

 

                       *

 

Lu, mi panal, el punto del que parte

la rosa de los vientos,

te necesita el aire.

Eres el resultado de las flores,

no hay más volver que a ti.   

 

 

                       *

 

Lu que bailas inmóvil, oro de aire,

sonrisa de la luna a mediodía,

haces aparecer el campo. Tengo

lugar.

 

 

                    *

 

Mi Lu, mi sol de calidad de luna,

única verdadera curva, llamo

tu movimiento al mundo trazado desde ti.

 

 

                       *

 

Mencionaba la luna, Lu, la luna.

La luna, que no sirve para nada

menos mover el mar.

 

 

                       *

 

Lu, tiniebla que mira, claridad que se abate,

forma del pánico,

eclipse Lu, que muestra el universo.

 

                       *

 

Líquido vertical, aire posado:

eres el corazón del espejismo,

agua de pura luz.

 

 

                       *

 

Lu, columna en el aire, enteramente exenta.

 

 

                       *

 

Luz en la luz, mi Lu, morada comestible,

miel de aire, aire de miel,

se muerde en ti un romero que no se acaba nunca

y se es romero, desapercibida

hierba de olor.

 

 

SEGUNDO MISTERIO

 

Oscuro cielo, pronto

ni cielo, todo

te ronda, Lu, turbulencia del tiempo.

Ya estás y no has llegado.

 

 

                       *

 

Tanto vivir y sólo era una espera.

Eres visible, Lu, como se oye el relámpago.

Lu, nombre de un lugar anterior a las aguas,

nombre de despedida, no nos dábamos cuenta

y éramos imposibles.

 

 

                       *

Qué viento tan fuerte nace de ti, Lu,

qué aparición eres, que nos expulsa.

Qué insignificancia no ser tú, de pronto.

 

 

                       *

 

Pilar de la tormenta, Lu, todo va arrasándose.

Eres la calma y la devastación.

Espesa luz que instaura un tiempo transparente,

eres el centro, Lu, se te puede cruzar.

 

 

                       *

 

No existe un desde arriba.

Latido Lu, misericordia muda,

el ansia era el descanso.

 

 

                       *

 

Así el calor aplicado a la piedra.

Lu, cavidad del sueño que precede a la caza,

el requisito del amanecer.

 

 

                       *

 

Patria de pasmo y despertar que dura,

símbolo del silencio,

reinas como reinaba el tiempo pero

tú no resumes.

 

 

                       *

 

Lu, que me has dado la respiración,

Lu, surtidor de pájaros.

 

 

                       *

 

Hablas, repueblas. Qué pequeña eres

ahora que hay mundo porque tú has venido.

 

 

SEXTO MISTERIO

 

Como una nieve antigua

vive en el campo nuevo

brota donde estuviste

delicadeza.

 

 

                       *

 

Humo de movimiento,

vuelo de ave a la espalda,

tu paso es unas notas

que el aire deposita en nuestros ojos.

 

 

                       *

 

Tus gestos ponen paz

entre final y origen,

arcos de acuerdo

que se ven apenas.

 

 

                       *

 

No vienes, te renuevas.

Otro día, otra Lu.

Das una confianza

como de árbol que crece.

 

 

                       *

 

Lu, te has anticipado a la esperanza.

Qué gratitud por el deseo, cuánto

reconocemos lo desconocido.

 

 

                       *

 

Se ha detenido un rayo.

Su claridad se queda con nosotros.

 

 

                       *

 

Alma de la madera, vertical de las llamas,

espuma de las olas de las sierras,

parpadeo del yermo.

Lu, lo vivo en lo vivo, lo cálido en lo inerte.

 

 

                       *

 

Vivo de ti y en ti.

Se ha disuelto el afuera,

mundo sin ti como un abismo horizontal.

No hay acogerse a ti, sino dejarse.

A cambio, nada.



ESPECTRO BREVEMENTE

 

                                                                         Een schilderij die spreeckt, een spoock van weinig'uren

                                                                        (Una pintura que habla, un fantasma de unas pocas horas)

                                                                                                       Constantijn Huygens, Een comediant

 

                                                                                                         A una señora mayor que vivía sola

                                                                                                        e imaginaba visitas de vivos y muertos,

                                                                                                         que siempre la dejaban sin despedirse

 

Esa televisión tuya de espectros

a falta de presente

se enciende y se apaga sola, como el presente,

ciudad de puras desapariciones.

Hace familias de lo que no ha llegado, de las

intemperies pequeñas, las infidelidades

del electrodoméstico, lo que, en tiempos perdidos,

era querer abrazos y no saber de quién.

Vienen como a tomar el té, como si estar aquí fuera lo lógico,

como si hubiera tiempo y gana y gente

para colgar los cuadros. Y se van como vienen

(con la lógica antigua de llegar para nada

y una técnica nueva para dar soledad)

a sus ocupaciones, al vacío, insistente

promesa incumplida de amor.

Y así habremos sido y son ellos:

como las hojas en el torbellino.

 

 

***

 

La esperanza es interminable, intermitente,

funciona, como los televisores y la vida, mal.

Hemos vivido hasta acabar traidores

o morir, que es lo mismo:

marchar sin despedirse,

venir sin cuerpo y sin voluntad propia,

ser poca cosa y anunciar desgracias,

repetir lo que fuimos,

cobrar tragedia en nombre del amor.

Cruzamos la ventana, como el vencejo,

para acabar así. Todos somos el mismo y el viento

para las hojas en el remolino.

 

 

***

 

Hemos vivido para que no nos cojan vivos

y aun a ti, que quisieras asirte a nosotros,

te eludimos con una displicencia de muertos, ásperos,

irónicos sin gracia, cumpliendo desganadamente

un trámite trágico en ti. Porque en ti, que nos tratas de muertos,

vivimos como hemos vivido, unas ráfagas,

de las ausencias a las concesiones,

sólo rebeldes en el gesto y esta

capacidad de huir.

Sólo se sabe que nos vamos yendo,

desabridos, secándonos,

como las hojas en el torbellino.

 

 

***

 

Una vida con curso de murciélago,

fingiendo hasta la imagen de las rachas del viento.

Unos caminos vistos

a sacudidas para la pantalla.

No la verdad: lo póstumo. Máquina de sinopsis.

Porque tu vida es esta coincidencia de muebles,

todos somos el mismo.

Todos somos lo mismo y este viento que somos

y estos papeles en el remolino.

 

 

VICTIMAE PASCHALI LAUDES

 

He aquí el tiempo de la resurrección,

un tiempo de túnicas blancas, piedras volcadas,

de indiscutido sol, lagartijas, romero.

Hay un tiempo como un lugar, como el liquen en el granito,

como la abolición del tedio de la infancia,

como no disputado a las basuras, un tiempo ascendente

devuelto vertical al sol, hipótesis

de abejas. Allí los hallazgos previstos,

prendas de juego, las camisas de las culebras,

todo lo que sabemos del futuro. Hay un, así,

moverse inmóvil fuera de verdades.

Y hay una guillotina de luz, pero qué importa,

sólo pensándolo, que se va siendo cada

vez más delgados como los recuerdos,

inmaculadamente abejas, puro

futuro fue lugar.

 

 

ENCUENTRO UNA RATA MUERTA EN UN JARDÍN JAPONÉS

 

Había una rata. Estas son unas islas de calma

sólo muy lentamente mudables y orillas de un río

con la serenidad del mar, pero que fluye.

Todo un país se viene

de acá y allá del río, donde

mudamos tamaño según que sigamos senderos por entre los árboles

o abramos al mundo unos ojos en cumbre de monte

y un asombro lento

olvide los ojos, las cumbres y los que, minúsculos, pasan.

El caudal. Se hace tarde, u otoño, con sosiego,

soltamos dimensiones, somos lo que se olvida.

Disciplina de río grande: ribera muda

y gratitud al eco de todas las ausencias.

Nada es nada. Menos la rata, muerta, despatarrada,

diámetro exacto de una isla y réplica:

hay sí y hay no. ¿Es lo mismo? Es una rata

          diciendo el silencio del río.


 

 

[No recogidos en libro previamente, incluidos en la colección “Apartamentos de alquiler”]

 

 

 

SENTADITO EN SU TEJADO

 

Vendrá un tiempo también en que la gata Nora

sea vieja y se canse y esté siempre dormida.

Si no me he muerto, entonces seguiré como ahora

calentando la leche mientras ella me mira

o hace sus oraciones, como yo en torno al cazo,

en el suelo de la cocina.

 

La Europa protestante tiene gatos señores

que crecen, y envejecen, y así sigue la vida.

Aquí siguen, con suerte, los cuartos interiores

que no tienen salida.

 

 

A UNA AUSENTE

 

Había estado allí contigo. Veo

otras tardes también hermosas, lentas,

con montes a lo lejos.

                                   Hoy se veían claro, iluminados

por la luz alargada del invierno.

 

Monótona ternura, quisiera que esto fuera

nada más que otro día.

 

                                   Cómo nos une la melancolía.

 

 

NANA DE LA QUE YA HA CRECIDO

 

No llores, mi niña,

no llores así.

Ya lo hemos llorado

nosotros por ti.

 

Oye lo que tengo:

lo que cambia y no cambia y es sin remedio

y este no saber

si es atardecida o es amanecer.

Guarda su hermosura. No llores así.

Ya lo lloraremos nosotros por ti.

 

 

NANA DE GAZA

                              (Enero de 2009)


Qué guapa en la cuna, mi niña adorada,

para que la muerte cuando venga a verte

te encuentre acostada.

 

Cierra los ojitos, vida de mi vida,

para que la muerte cuando venga a verte

te encuentre dormida.

 

Duérmete, mi rosa,

para que la muerte cuando venga a verte

sea cariñosa.

 

Duérmete, ojos bellos,

si hay gatitos muertos por entre las ruinas

jugarás con ellos.

 

Duérmete, rubí,

y a ver si la muerte cuando venga a verte

se me lleva a mí.

 

 

CUENTO DE NAVIDAD Y TAL

 

Dice “¿De dónde sois?, que el niño

para inscribirlo la nacionalidad tal y tal cosa”

(yo ahí me perdí) y le dicen (se señalan)

“Turquía, y Paraguay”.

 

Yo hasta entonces tenía mucho frío

y la aprensión, la angustia anticipada:

despacho de abogados de extranjería,

la espera, la diversidad de dramas,

el miedo, aquella gente

que aún no había visto y ya sabía triste.

De repente, la calma. Turquía, y Paraguay.

Y el niño que está en la cuna.

 

En la estación del metro, saxo tenor tocando

“Las hojas muertas”, y bastante bien.

A la salida noto escarcha nueva.

Queda luz en el cielo y cabe mucha

tarde esta tarde para ser ciudad.

Quitando las palabras, es inefable todo.

Vamos, diría yo.

 

      



 


Esta Selección de poemas, de 

Carlos Piera,  ha sido

depositada en la Red a los 

veintitrés días andados 

del mes de agosto

del  año 

dos mil 

dieciséis

.